Estudios confirman que la contaminación reduce nuestra esperanza de vida 2 años. Y no sólo afecta al sistema respiratorio sino que la contaminación también afecta a la salud cardiovascular probocando infartos, ictus y trombos.
La Federación Mundial del Corazón (WHF), la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), la Asociación Americana del Corazón (AHA)y el Colegio Americano de Cardiología (ACC) han publicado un documento conjunto instando a la comunidad internacional y las autoridades sanitarias a mitigar el impacto de la contaminación del aire en la salud de las personas. Y es que, según las cuatro organizaciones, en torno al 50% de los fallecimientos causados por la contaminación atmosférica se debe a enfermedades cardiovasculares, como el infarto, los trombos o la insuficiencia cardiaca.
En concreto, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) el aire sucio que respiramos es responsable del 25% de las muertes mundiales por enfermedad cardiaca y del 24% de los fallecimientos por ictus, que se engloba dentro de los accidentes cardiovasculares.